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Mitología griega

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Gaya, o la Tierra, fue la primera deidad del orden cosmológico griego, nacida del caos que reinaba antes del origen de la vida. Dio a luz a Urano (los cielos) y juntos concibieron gigantes, cíclopes y titanes. Urano no estaba feliz con sus monstruosos vástagos, así que los encerró a todos en las profundidades de la tierra.

Pero a Gaya no le gustó lo que había hecho Urano y convenció al titán Cronos de que atacase a su desagradecido padre y se hiciese con el poder. Pero Cronos resultó ser un padre aún más intolerante que Urano y pronto sufrió el mismo golpe a manos de Zeus, su propio hijo. Con la ascensión de Zeus al poder comienza la era griega de los dioses del Olimpo. Cuando se hizo con el control de todo el cosmos, Zeus decidió repartirse el botín con Poseidón y Hades, sus hermanos. De la repartición se concluyó que Zeus conservaría el título de señor de los dioses, mientras que Poseidón tomaría posesión de los mares. Hades, por su parte, reinaría sobre los infiernos y, aunque se sintió desairado, aceptó su reinado como un dios enojado y celoso. Mientras tanto, el matrimonio de Zeus y Hera (la diosa del matrimonio y la comunidad) no marchaba bien. Los numerosos escarceos amorosos de su esposo hacían que se sintiese tan celosa y enfadada como Hades; sin embargo Hera nunca se enfrentó abiertamente a Zeus y pagó sus frustraciones con otros enemigos.

A pesar de ello, tuvieron muchos hijos. Zeus mostró sin tapujos su favoritismo por Atenea, que se convirtió en la diosa de la sabiduría y la guerra. Al contrario que su hermano Ares (el dios de la guerra), Atenea era juiciosa y benevolente y sólo hacía la guerra para promover la civilización y el progreso. A Ares, sin embargo, no le importaba quién resultase victorioso en la batalla. Lo único que deseaba era derramar ríos de sangre para saciar su naturaleza violenta. Incluso llevó a sus hijos Fobos (miedo), Deimos (terror) y Enio (horror) a la batalla.

Pero cuando la situación se volvió en su contra, Ares huyó rápidamente como un cobarde y hasta su propio hermano Hefesto se mofó de él en público. Hefesto (dios de la fragua y los herreros) había pillado a Ares en un escarceo amoroso con su esposa. Aunque se decía que era el más feo de todos los dioses, Hefesto se desposó con Afrodita, la diosa del amor y la belleza. Pero ella apenas correspondía a su amor y prefería a Ares, el dios de la guerra. Mientras, Zeus seguía manteniendo relaciones extramatrimoniales, de las que nacieron varios hijos, siendo los más famosos Artemisa (diosa del tiro con arco) y Apolo. Dios de la sabiduría, la verdad, la música, el Sol y, sobre todo, la curación, Apolo resultó ser uno de los dioses más venerados del Olimpo. Un infantil acto de buena voluntad sentó el precedente para Apolo: una serpiente gigante llamada Pitón guardaba celosamente el Oráculo en Delfos (un manantial del cual brotaban las profecías del futuro). La serpiente devastaba los campos de alrededor, envenenaba los ríos y los manantiales, destruía las cosechas y arrasaba aldeas completas. El joven Apolo derrotó a Pitón y liberó el Oráculo. A pesar de su buen carácter, a Apolo no le trataban siempre con respeto, especialmente su hermanastro Hermes. Calzado con sandalias aladas, Hermes era el mensajero de los dioses del Olimpo. Pero también hacía travesuras y, siendo aún un bebé, le robó unas reses de ganado a Apolo.

Apolo le exigió que se lo devolviese, pero acabó regalándoselo a Hermes por su destreza con la lira. Hermes se convirtió, de este modo, en el dios de la música.

En cualquier caso, Zeus no limitó sus encuentros a las diosas. También se sentía muy atraído por las mortales. Una de estas mortales era Semele, a quien Zeus "visitó" una noche en forma divina. Semele no sabía quién era el padre de su hijo, pero estaba feliz de haber copulado con un dios y tuvo a Dionisio, el dios del vino y la celebración.

Como era de esperar, Hera se molestó mucho, ya que sus celos no habían disminuido un ápice. Convenció a Semele de que desvelara el nombre del padre, a sabiendas de que ninguna mujer mortal sobreviviría a un encuentro con Zeus en carne y hueso. De esta forma, Semele fue asesinada. Con todo, Hera aún no se sentía satisfecha y mandó que mataran a Dionisio también. Sin embargo, Rea lo devolvió a la vida y Zeus levantó aún más las iras de Hera al otorgar protección divina a su hijo Dionisio.

DIOSES PRINCIPALES GRIEGOS

AFRODITA:

Diosa del amor, de la belleza y del éxtasis sexual. Su nombre proviene de la palabra "espuma de mar". Según cuenta una historia, Afrodita nació cuando el titán Cronos fue castrado y sus genitales se arrojaron al océano. El mar comenzó a agitarse y, de la espuma, tomó forma Afrodita. Homero, en cambio, asegura que era la hija de Zeus y Dione. Sea cual fuere su origen, las palabras se quedaban cortas para describir su belleza.

Zeus, velando por la tranquilidad en el Olimpo, concedió la mano de su hija a Hefesto, un dios trabajador y digno de confianza. Conocedor del oficio del metal, se quedó prendado de sus maravillosas joyas, entre las que se incluía un cinturón de oro mágico. La combinación de sus encantos personales y sus joyas la hacían irresistible. Amante de la opulencia y de la seducción, supo sacar provecho de sus dones; no contenta con un marido sucio y aburrido, disfrutó de numerosos amantes, incluido Adonis; también tuvo varios hijos, Eros entre ellos. Las fiestas en honor a Afrodita se celebraban sobre todo en Atenas y en Corinto. Las relaciones sexuales con sus sacerdotisas se consideraba una forma de adoración a Afrodita.

APOLO:

Dios de la música, del tiro al arco (sólo como deporte), de la medicina, la colonización, los rebaños y las artes adivinatorias. Representa muchas de las mejores cualidades del ser humano, incluidas la armonía, la inteligencia, la sensatez, y un gusto por lo sublime. Podía tanto provocar como curar la peste. Estableció el oráculo en Delfos y, tal vez, en la ciudad de Troya. A menudo se le consideraba el hombre perfecto. Apolo y su hermana gemela Artemisa fueron engendrados por Zeus y nacieron del vientre de la titánica Leto. Esto provocó irremediablemente la ira de Hera, esposa de Zeus. Hera hizo todo lo posible por evitar que nacieran los gemelos. Apolo también es muy conocido por sus escarceos amorosos con bellos mortales de ambos sexos, entre los que se incluyen Calíope, Corónide y Dafne. El oráculo de Apolo en Delfos gozaba de gran renombre en todo el Mediterráneo. A este dios se le asocia con el Sol o, al menos, con Helios, el dios sol de los griegos.

ARES:

Dios griego de la guerra. Normalmente se le representa con una lanza, arma preferida de los hoplitas griegos. Era alto y apuesto, pero también vanidoso y cruel. Sus ocupaciones eran las guerras y las batallas, enseguida se enzarzaba en peleas, le encantaba que corriera la sangre, y no le importaba quien ganara o perdiese. Era adorado con más entusiasmo en regiones como Tracia, donde la gente era especialmente violenta. Su obsesión por la guerra fue interrumpida en una ocasión: cuando se enamoró perdidamente de Afrodita, con la que mantuvo un largo romance. Homero narra en la Odisea el episodio en que Helios, el dios del sol, sorprende a la pareja gozando de sus respectivos encantos y cómo, posteriormente, desvela a Hefesto, el esposo de Afrodita, este encuentro clandestino. El notable herrero diseñó una red especial con la que atrapó a la pareja en el momento de su apasionado abrazo. Hefesto llevó a la enredada pareja a los dioses del Olimpo y se la ofreció como espectáculo. Si bien las mujeres se mostraron reacias, a muchos hombres, según Homero, no les habría importado cambiarse por Ares.

ARTEMISA:

Diosa de la caza y protectora de los niños. A menudo se le representa con su arco y junto a animales salvajes, o bien, vagando por los bosques acompañada por ninfas. Ella y su hermano gemelo Apolo eran hijos de Zeus y del titán Leto. Se dice que Artemisa era de carácter reservado y libre de espíritu, no tuvo marido ni hogar y permaneció virgen para siempre. Impuso un castigo justo y mortal a aquéllos que atentaron contra los dioses o contra ella misma; por ejemplo, Acteón la vio accidentalmente mientras se bañaba y por ello fue convertido en un ciervo y luego despedazado por una jauría de sabuesos. También se la considera responsable de la muerte de mujeres durante el parto.

ATENEA:

Diosa de la sabiduría, de las artes, de la justicia y de la guerra. A menudo se la asocia con un escudo de guerra, con la lechuza de la sabiduría y con el olivo. La competición que tuvo lugar entre Atenea y Poseidón por el patrocinio de una ciudad importante consistía en ver cuál de los dos ofrecía a ésta el mejor regalo. Poseidón hizo brotar un manantial, pero su agua era salada. Atenea donó el olivo, que proporcionaba alimento, aceite y madera. La ciudad tomó el nombre de Atenas.

Atenea ocupa un lugar sobresaliente en los relatos épicos de Homero, la Ilíada y la Odisea, ya que es la protectora de Ulises a lo largo de su prolongado viaje. Además de apoyar a guerreros y héroes, introdujo numerosas técnicas para la mejora de la civilización. Su nacimiento fue poco usual, aunque no único. Surgió de la cabeza de Zeus, ya adulta y preparada para la batalla. Según cuentan las leyendas, Zeus evitó el nacimiento normal de un hijo que tuviera las habilidades de Atenea por miedo a que lo depusiera. Aunque era protectora de héroes mortales, mantenía las distancias con los dioses del sexo opuesto, a los que parecía encontrar indignos de ella. La compañera de Atenea era Niké, la diosa de la victoria.

DIONISIO:

Dios del vino, del teatro, de la agricultura, de la fertilidad de la naturaleza y de los misterios. Solía representarse rodeado de vides, hiedra o con una pantera. No se corresponde con la imagen típica del dios griego luminoso y resplandeciente. Dionisio se muestra misterioso, en las tinieblas; sus seguidores aparecen en estado de locura, de embriaguez o bajo la sombra de la muerte. Debido a estas diferencias, es posible que Dionisio hubiera sido una deidad de atributos griegos y asiáticos.

Era el patrón de las ménades (mujeres salvajes que lo adoraban mientras andaban errantes por las montañas gritando y cazando animales salvajes). También era el patrón de los cultos misteriosos, de los cuales se sabe muy poco hoy en día. El gran misterio que rodea a Dionisio es que en un momento de su existencia se le creyó muerto, pero después volvió a nacer, lo cual constituye una circunstancia nada común en un dios inmortal.

HADES:

A Hades, el hermano de Zeus, le correspondió el Inframundo, donde gobernó una vez que los titanes fueron derrocados y recluidos en el Tártaro. Raptó a Perséfone, con la que compartió el poder en el Inframundo. A pesar de que se vio obligado a liberar a Perséfone, finalmente consiguió engañarla y obligarla a permanecer junto a él. Hades se sentaba en un trono de ébano y llevaba un casco que lo hacía invisible. Desde allí gobernaba a los muertos y aceptaba a los recién llegados de arriba. Hermes acompañaba a las almas de los muertos hasta el río Estigio para que Caronte, el barquero, las llevara hasta la otra orilla. Cerbero, el perro guardián de tres cabezas, se encargaba de frustrar cualquier intento de huida. La mayoría de las almas se quedaban en la vacía llanura de los asfódelos. Sólo un reducido y afortunado grupo de almas excepcionalmente meritorias iban a los Campos Elíseos o Islas de los Bienaventurados. Los menos afortunados eran sentenciados a un martirio eterno en las profundidades del Tártaro. Ocasionalmente, Hades permitía que entraran mortales vivos en el Inframundo para cumplir alguna misión, como Ulises, y luego los dejaba marchar. Otras veces, aunque muy raramente, liberaba almas para que volvieran con los vivos. Era el más rico de los dioses y poseía toda la riqueza mineral de la Tierra.

HEFESTO:

Dios del fuego, de los volcanes, de los herreros y del trabajo con metales. Tuvo un gran seguimiento en las ciudades, donde sus habilidades resultaban importantes para el comercio y la guerra. A menudo se le representa con un hacha. Se cuenta que en una ocasión se unió a su madre Hera para luchar contra Zeus, el cual lo lanzó tan lejos, que estuvo un día entero cayendo y, después de la caída, se quedó cojo. Hefesto estaba asociado al monte Etna, en la isla de Sicilia. En su taller, diseñó numerosas maravillas para los dioses, entre las que se incluyen rayos para Zeus, el escudo de Atenea, flechas para Eros y el carro con el que Helios, dios del sol, recorría el cielo. También ayudó a crear a la primera mujer humana de arcilla, a la que se llamó Pandora, la cual podía liberar abriendo su caja mágica a todos los males del mundo.

HERA:

Diosa del matrimonio y de los nacimientos y reina del Olimpo. Fue hermana y esposa de Zeus. Solía ser representada con un cetro, una diadema, una vaca o un pavo real. Dio a Zeus muchos hijos, incluido Ares. Zeus y sus continuas infidelidades también la pusieron a prueba; de hecho, castigó a muchas de sus rivales y a sus hijos. Incluso Zeus llegó a asustarse de su ira en alguna ocasión. Representaba el ideal de mujer casada, hermosa, majestuosa y muy inteligente.

HERMES:

Hermes, el mensajero de los dioses, llevaba un casco y unos zapatos alados. Sus ocupaciones abarcaban distintos ámbitos como el pastoreo, el comercio, los viajes por tierra, la literatura, el atletismo, la oratoria e incluso los robos: cualquier actividad que requiriera agilidad. Era conocido por su astucia y perspicacia y por inventar la lira, la flauta y la siringa. También se le atribuye la invención de las carreras a pie, la lucha libre y el boxeo. Acompañaba a las almas de los muertos hasta el Inframundo. En las primeras referencias que se tienen de él, se le considera un patrón de la fertilidad o la suerte. Posteriormente, se asoció a los caminos. En los hitos, denominados hermas, aparecía una representación de Hermes. Unos objetos similares se colocaban fuera de las casas para protegerse del mal. Gracias a su ingenio consiguió ayudar a varios héroes, incluido Ulises, al que salvó en dos ocasiones.

POSEIDÓN:

Tercer hijo de Cronos y hermano de Zeus y de Hades. Le correspondió el poder sobre los mares. También era conocido como el dios de los terremotos y de los caballos. Los símbolos que con mayor frecuencia se asocian a Poseidón son el tridente y el delfín. Los marineros contaban con él para que los vientos le fueran favorables y el viaje seguro, pero su humor era impredecible. A pesar de los sacrificios, entre los que se incluían caballos ahogados, Poseidón era capaz de provocar tormentas, vientos desfavorables y terremotos a su antojo. Al igual que Zeus, proyectaba su poder y masculinidad hacia las mujeres, con las que engendró numerosos hijos.

En una famosa disputa que tuvo lugar entre él y Atenea por el patrocinio de Atenas, Poseidón clavó un arpón en el suelo e hizo brotar el manantial de la Acrópolis. No obstante, Atenea le ganó al crear el olivo. A menudo utilizaba el agua y los terremotos para exigir venganza, aunque también podía ser cooperativo. Ayudó enormemente a los griegos en la guerra de Troya, aunque también dedicó años a vengarse de Ulises por haber dañado a uno de los cíclopes, sus hijos.

ZEUS:

Hijo menor de los titanes Cronos y Rea. Su madre lo mantuvo oculto desde el momento en que Cronos supo mediante una profecía que uno de sus hijos lo sustituiría como gobernador del mundo. De adulto, Zeus obligó a su padre a regurgitar a los otros hijos que se había tragado. Posteriormente, lideró una revuelta contra los titanes, los cuales fueron desterrados al Tártaro, más allá de las profundidades del Inframundo. Zeus y sus dos hermanos se repartieron las distintas partes del mundo echándolo a suertes. A Zeus le correspondieron los cielos y el dominio supremo sobre todos los dioses y la humanidad.

Zeus siempre fue considerado como un dios atmosférico, responsable de rayos, truenos, lluvias y tormentas. Más adelante se le asoció a la justicia y a la ley. Podía adquirir la forma de cualquier objeto o ser vivo y utilizaba esta capacidad en el arte de la seducción. Si bien tomó a su hermana Hera como esposa, no por ello dejó de seducir a muchas otras diosas y mujeres mortales, engendrando numerosos hijos notables en la mitología griega. Abundaban las estatuas erigidas en honor a Zeus. La más grandiosa de ellas fue la colosal estatua de Zeus en Olimpia, considerada una de las siete maravillas del Mundo Antiguo. Originariamente, los Juegos Olímpicos se celebraban en su honor.

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Comentarios Mitología griega

siempre me senti atraido por la mitologia griega, pero siempre que leo libros o paginas en internet ..leo historias parecidas, pero no iguales si tubisen un libro que me sea el que en verdad sea el de lamitoligia favor de mandarmelo a mi correo elecctronico,  muy bien narrado ese pequeño estracto de todo .. 
jorge enrique jorge enrique 24/03/2011 a las 18:37

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