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La reforma constitucional de 1994: modificaciones en el aspecto legal de los pueblos originarios. ¿Cambio real?

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INTRODUCCIÓN
Hace más de cinco siglos atrás, el territorio que actualmente se conoce como Latinoamérica, estaba poblada desde su origen por diferentes comunidades nativas con sus propios ritos y creencias. América, en ese momento no era la que es hoy y el territorio de la República Argentina tampoco. En nuestro territorio podíamos encontrar diversos pueblos que realizaban diferentes actividades, tanto como la caza, pesca, recolección, agricultura de subsistencia, entre otras cosas.
Cinco siglos más tarde, luego de ríos de sangre derramada, de matanza indiscriminada y de intolerancia injustificada, vivimos en una nación plural, el “crisol de razas” dicen otros. Pero en el caso que podamos hablar de razas, ¿cuáles son estas “razas”?. La mayoría de nosotros tenemos muy en claro nuestra ascendencia europea, ya que nuestros abuelos, y hasta bisabuelos descendieron de barcos que atravesaron el océano buscando mejores rumbos.
Pero ¿cuántos de nosotros podemos afirmar que nuestro origen no deviene de ningún barco, sino de estas mismas tierras? Muy pocos. Gracias a nuestros antepasados de “la Europa”, los hemos barrido de la historia de nuestro territorio, por decir menos.
Fue justamente desde principios del siglo XIX hasta hoy la que hizo que fuéramos olvidando a estos pueblos, y que se negaran a los pocos que permanecían luchando por el reconocimiento de su existencia, al punto tal del abandono y la marginación actual. En el año 2004 y 2005 el INDEC relevó la Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI) con el objetivo de cuantificar y caracterizar la población que se reconoce perteneciente y/o descendiente de pueblos indígenas. De acuerdo a los resultados de la ECPI, hay 600.329 personas con estas características. (1)
La pérdida de la identidad cultural de los pueblos originarios es un proceso complejo, que tiene raíces históricas, sociales, políticas y económicas, y fue calificado por distintos foros internacionales como “etnocidio”, haciendo su comparación con el genocidio.
Será tarea de este trabajo abocarnos al análisis de la normativa vigente que protege a estos pueblos, y ver su real aplicación en dos comunidades nativas actuales del territorio argentino. Buscando resaltar diferencias y similitudes que contrasten la realidad a la que se enfrentan.


Reforma constitucional. El Bloque de Constitucionalidad Federal.
Para poder entender un poco de la operatividad del derecho a la propiedad y su alcance hay que empezar por la reforma a nuestra constitución del año 1994. Esta reforma tuvo un carácter que nos interesa para el estudio de los pueblos originarios y el derecho a la propiedad ya que permitió la incorporación de dos incisos al artículo 75 (atribuciones del Poder Legislativo) que son de gran importancia.
En primer lugar tenemos el art. 75 inc. 17, el cual vale la pena transcribir: “Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos. Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural; reconocer la personería Jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano; ninguna de ellas será enajenable, transmisible ni susceptible de gravámenes o embargos. Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afecten. Las provincias pueden ejercer concurrentemente estas atribuciones”. (2)
En segundo lugar, en la reforma del año 1994 también la Constitución misma incorporó el art 75 inc 22 en el cual enumera once instrumentos internacionales que pasaron a formar parte de la Constitución y hoy gozan de jerarquía constitucional. De esta manera se constituyó el Bloque de Constitucionalidad Federal, en el cual la Constitución no puede dejar de lado la legislación internacional y su jurisprudencia así como su obligación de respetarla. (3)
Dentro de este conjunto de instrumentos internacionales se encuentra la Convención Americana sobre Derechos Humanos o también llamado Pacto de San José de Costa Rica, ratificado por la Argentina en el año 1984 conjuntamente con su competencia contenciosa. Esto es importante para nosotros ya que frente al incumplimiento por parte del Estado de algún derecho protegido en esta Convención, la víctima podrá demandar al Estado argentino, argumentando esta ratificación. (4)
En tercer lugar tampoco hay que olvidar el Convenio de la OIT número 169 que fue ratificado en el año 2000. El referido Convenio es uno de los instrumentos jurídicos internacionales más actualizados sobre la materia, que ha contribuido a un avance sustancial en el reconocimiento y protección de los derechos de los pueblos indígenas: como el reconocimiento de su carácter de pueblos, el respeto a sus formas de vida y de su desarrollo económico, el derecho sobre sus tierras y territorios.
El artículo 75, inciso 17 de la carta Magna considera claramente a la Argentina como país multiétnico y pluricultural opuesto a un país que se pensó a sí mismo blanco y europeo; la constitución al mismo tiempo reconoce las poblaciones indígenas como “pueblos” o naciones, lo que demuestra, que la Argentina, además de ser sensible a la normativa internacional lo es finalmente a las necesidades largamente desatendidas de un sector de nuestra sociedad generando un marco legal para sus reclamos. Reconoce la preexistencia de los pueblos indígenas, su derecho a la tierra, a la propia identidad, a una educación bilingüe intercultural, a su propia lengua y cultura. Se abre así para toda la sociedad civil y para el Estado el desafío de construir una nueva relación con los pueblos indígenas, a partir de la revisión de la historia y de la profundización de la democracia basada en una igualdad que no exige uniformidad, sino, al contrario, respeto a la diversidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

La Situación Actual de los Pueblos Originarios
Actualmente, hay 17 pueblos originarios en nuestro país: Mocoví, Pilagá, Toba, Wichí, Chorote, Chulupí, Avá Guaraní, Chané, Mby’a Guaraní, Kolla, Huarpe, Diaguita Calchaquí, Tonocoté, Vilela, Mapuche, Tehuelche, Rankulche.
Son pueblos crecientes, aunque todavía no existen datos oficiales, ya que, si bien se incluyó a los pueblos indígenas en el último censo nacional, el INDEC aún no ha hecho público los resultados obtenidos. Datos extra oficiales contabilizan alrededor de un 1.500.000 indígenas, lo cual representaría el 4 % de la población total del país, aunque, en algunas zonas del norte y del sur, son considerable mayoría. (6)
Los nativos, en la Argentina, no simbolizan un monumento al pasado, constituyen un presente fuerte y con mucha vida futura. A pesar de las situaciones adversas y realidades de muerte que hoy padecen, la raíz vigorosa y profunda de los pueblos originarios sigue creciendo. Asimismo, los indígenas son doblemente excluidos de la sociedad: por su condición de pobres y por su condición de indígenas. A pesar de haber logrado cierto reconocimiento –especialmente en el plano legal- aún siguen siendo discriminados, despreciados y despojados de sus tierras y su cultura.

 

 

 

 

 


El Problema de “La Tierra”
Uno de los problemas centrales de los pueblos indígenas de hoy es LA TIERRA: no como un bien económico, sino como un espacio religioso, lugar de la esperanza y de la identidad, base y sustrato de la cultura.
En el Foro de la Tierra, realizado recientemente en Buenos Aires, los propios indígenas han manifestado lo siguiente: Los pueblos originarios somos hijos de la tierra, que para nosotros es sagrada, por eso, afirmamos que no somos dueños de la tierra, sino parte de ella, que no la queremos para explotarla, sino para convivir con ella, para trabajar cuidándola. (7)
Teniendo en cuenta esta manera particular de considerar la tierra sensiblemente diferente del modelo de posesión derivado de la cultura europea vigente en nuestro Código Civil, trataremos de ver, a continuación, las dificultades que se les presentan en relación con este bien tan crucial para la vida y el futuro de los aborígenes.
En nuestro país, históricamente, las comunidades indígenas fueron desplazadas a zonas geográficas marginales, en medio de suelos áridos o de selvas inexpugnables. Hoy sufren una nueva invasión, debido a la expansión de las grandes empresas agrícolas, los proyectos turísticos, la explotación de los recursos mineros, petrolíferos y madereros. Estos emprendimientos son decididos, planificados y realizados sin considerar los derechos de los habitantes indígenas que ejercen la posesión de esas tierras desde tiempos remotos.
La mayoría de estas comunidades no cuentan con la seguridad jurídica de un título de propiedad, y gran parte de sus tierras son no aptas e insuficientes para el desarrollo humano, contra el mandato de la Constitución Nacional que justamente prescribe lo contrario. En un estudio efectuado por ENDEPA, se constata que, de las alrededor de 900 comunidades aborígenes de la Argentina, casi el 70 % no tiene el título de propiedad de sus tierras. (8)
Esta significativa porción de comunidades son propensas, por ese motivo, a presiones para que abandonen sus tierras, para ser ocupadas por los emprendimientos empresariales anteriormente citados. Estas presiones suelen derivar en acciones judiciales en las que, muchas veces, se termina considerando a los indígenas como intrusos en su propia tierra y ordenando su desalojo. Estas injustas medidas se han incrementado en estos últimos tiempos, tanto en el norte como en el sur, y algunos de los casos más resonantes se han visto reflejados en los medios de comunicación nacionales.
Si bien la creciente concentración de la propiedad de la tierra hoy es en sí misma un problema de orden económico y legal de gran importancia en el país, rara vez, se contempla que los indígenas argentinos se hallan entre los más afectados por esta situación: por una parte, se les arrebata el derecho a las tierras que les pertenecieron ancestralmente y, por otra, se los priva del hábitat cultural en el que pueden desarrollarse y vivir en armonía con la naturaleza y de acuerdo con sus propias tradiciones.
Lejos de Buenos Aires y de los centros del poder, las comunidades indígenas poco tienen que decir y hacer ante el "lobby" de los grandes grupos económicos que siguen concentrando la propiedad de la tierra en algunas manos. Los derechos históricos y hasta constitucionales que alegan los aborígenes argentinos no pesan frente a la influencia real, los contactos y el poder económico de las grandes empresas.
Las posibilidades reales de acceder a la tierra por parte de las comunidades se ven también cada vez más limitadas, pues las tierras fiscales aún existentes en provincias como Salta, y Chaco se están privatizando en forma acelerada, ante la presión de los amigos del gobierno de turno, aniquilando, así, la única esperanza de tener un pedazo de tierra en el que vivir.
Otro fenómeno de agresión a las tierras indígenas proviene de los mismos estados -como es el caso de la provincia de Formosa- a través de la ejecución de obras públicas y pretendidos proyectos de desarrollo en terreno de propiedad comunitaria, sin contar con la previa participación de las comunidades afectadas y, menos aún, con el consentimiento –libre e informado– de éstas para la concreción de tales iniciativas.
La explotación de los recursos naturales en zonas indígenas también es un grave problema que los afecta en forma directa, ya que, al ser afectada la biodiversidad, contaminadas las aguas y el aire, limitado el acceso a territorios tradicionales, se ven perjudicadas la economía y la cultura de las comunidades. Esto perjudica especialmente a los pueblos que basan su economía y cultura en la selva y que, tradicionalmente, han encontrado en la misma su fuente de alimentos, medicinas naturales y materiales para la construcción de sus viviendas, como es el caso de comunidades Mbya Guaraní, que viven ancestralmente en la Reserva de Biosfera de Yabotí, en la provincia de Misiones, amenazadas por la explotación forestal que realiza una empresa con el consentimiento del Ministerio de Ecología de esa Provincia.
Emprendimientos mineros, tales como la extracción de oro y petróleo, también afectan seriamente a las comunidades a causa de la contaminación del agua y el aire, la intromisión en la vida social y comunitaria y las restricciones en el uso y goce del territorio.
Por otra parte, en la inmensa mayoría de los casos, tampoco se cumple lo establecido en la legislación, en cuanto a que es necesario, antes de emprender o autorizar cualquier tarea de prospección o explotación de los recursos del subsuelo existentes en tierras indígenas, consultarlos tal como lo establece el Convenio Internacional 169 de la Organización Internacional del Trabajo, al cual nuestro país ha adherido en el 2000.
Recuperar nuestras raíces, respetar y valorar el rico legado cultural que los pueblos indígenas nos regalan, contribuir desde nuestros diversos lugares para que los derechos establecidos para los aborígenes en la Constitución Nacional y los convenios internacionales sean plenamente respetados, son el inequívoco camino hacia una democracia auténtica y efectiva para todos los habitantes de nuestro país.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los Huarpes
Antes de comenzar con el análisis de los Huarpes, cabe destacar que realizaremos un pequeño estudio comparativo de dos sociedades originarias argentinas haciendo un breve repaso histórico y teniendo en cuenta cuál es su situación actual y qué cambios o impacto provocó la Reforma Constitucional de 1994. Uno de los pueblos será los Huarpes y el otro los Quilmes.

Los Huarpes era una sociedad agroalfarera que habitaba los actuales territorios de Mendoza, San Juan y San Luis. Era una sociedad pacífica que tenía lazos con diferentes pueblos de la región. En los años cercanos a la conquista habían tenido contacto y relación directa con la Civilización Inca. Se anexaron al Imperio Incaico y adoptaron partes de su cultura y organización. Algunas de las características que adoptaron fueron los sistemas de canalización y regadío como las vestimentas incas. La agricultura como la alfarería eran las actividades principales pero también se destacaron en la cestería y la pesca en las llamadas Lagunas de Guanacache.
Cuando se produce la conquista y posterior colonización de Cuyo, muchos murieron a causa de la guerra y las enfermedades pero otros muchos sobrevivieron. Aunque no eran muy numerosos, les fue impuesta la mita y la encomienda, en donde a muchos los desarraigaron y trasladaron a la Capitanía General de Chile. Otros, huyendo de los españoles, migraron hacia la zona de las lagunas y se dedicaron forzosamente a la pesca para abastecer las grandes ciudades cuyanas.
Con la formación del Estado Nacional no cambio mucho la realidad de los huarpes, aunque tal vez obtuvieron un poco más de libertad, muchos fueron buscados y perseguidos así como con el tiempo su cultura e idioma fueron desapareciendo. Muchos, inclusive, cambiaron de nombres y apellidos con el fin de ocultarse o adaptarse a la nueva realidad.
Entrado el siglo XX, se fueron dedicando a la actividad caprina y, en menor medida, vacuna. Con la persecución y el temor latente, modificaron sus hábitos y costumbres, y dejaron de lado parte de sus raíces, pasándose a llamar simplemente “puesteros”. Inferiorizados y despreciados estuvieron por mucho tiempo relegados a la vida cruda y de subsistencia sin grandes contactos con las ciudades cuyanas.
Después de la reforma constitucional, la comunidad huarpe comienza un proceso de reorganización y conformación como un verdadero pueblo originario en el marco de la ley. Es así que se ven en la obligación de obtener la personería jurídica para poder ser tomados como un pueblo originario en la Argentina. Con este aval jurídico, pasan a conformarse legalmente como un Pueblo Indígena Argentino. El estado nacional reconoce la Nación o pueblo huarpe dentro del territorio nacional y, también, como parte integral de él.
En octubre del 2010, el gobierno provincial de Mendoza, hizo la entrega de 72 mil hectáreas a gente del secano. En su momento, el presidente de la Comunidad Huarpe de Lagunas del Rosario, Eudes Nievas, destacó a éste como un momento de gran alegría para el pueblo lagunero, al hacerse posible un sueño de varias generaciones, a la par que agradeció la decisión tomada para alcanzar esta concreción. (9)
Al año siguiente, los once presidentes de las comunidades huarpes de Mendoza presentaron una denuncia ante la Fiscalía Especial para que se investigue al gobernador Celso Jaque, al secretario de Gobierno, Alejandro Cazabán, y al ministro Francisco Pérez en la entrega de tierras a una parcialidad de la comunidad huarpe de Lagunas del Rosario. Por eso, también incluyeron a Eudes Nieves, presidente de la comunidad de La Laguna, como beneficiario.
Los denunciantes aseguran que los gobernantes violaron todos los principios internacionales, nacionales y provinciales sobre el respeto al derecho de consulta y de propiedad comunitario, entre otros. También se encuentra en curso una denuncia por discriminación ante la delegación Mendoza del Instituto Nacional contra la Discriminación y la Xenofobia (Inadi).
El reclamo, que se transformó en acción penal, fue porque se le dio tierras parceladas a una sola comunidad. La ley 6.920 habla de la entrega de tierras a las 11 comunidades huarpes con personería jurídica. (10) Por eso, el reclamo y el pedido de justicia de los habitantes de la zona. "Hace más de 10 años que queremos un solo título en propiedad comunitaria, bajo un solo plano para todos. Ellos hacen sus cosas entregando 72.000 hectáreas a la comunidad de La Laguna, dándole parte de la comunidad de Asunción, El Cavadito y San José. Esto genera división y conflicto entre las personas", señaló el presidente de la comunidad, Díaz, explicó que a muchos les han entregado los títulos sin saber cuáles son sus tierras. "Es como si te dan los papeles de un auto y el coche nunca lo viste. Encima, la entrega está plagada de irregularidades". (11)
En abril de este año, otras once comunidades huarpes del distrito Guanacache, Lavalle, instalaron una carpa en la explanada de la Casa de Gobierno, reclamándole al Ejecutivo el cumplimiento de la ley provincial 6.920, dictada en el 2008, que establece que se debe entregar un título comunitario y único a nombre de las once comunidades sobre las 780 mil hectáreas que este pueblo habita. Asimismo, repudiaron el decreto 633, firmado en abril del año pasado, por el cual se establece la entrega de tierras a una parte de la comunidad.
El rechazo se basa en que ese decreto fue firmado sin participación ni consulta previa del resto de las comunidades, violando lo establecido por la ley y la ideología huarpe, que considera la tierra como una, que no se puede dividir ni parcelar. Eudes Nievas, presidente de la comunidad lagunera, aseguró que hay malentendidos y que, por eso, le han cerrado muchas puertas. Sin embargo, tiene muy en claro cuáles son sus raíces.
"Mi identidad no la vendo por espejos de colores. Hemos salido criticados en diversos medios de comunicación, pero quien pierde su propia identidad pierde su destino", comentó. (12) También indicó que para que se firmaran las escrituras de 72.000 hectáreas del distrito Laguna hubo que hacer un fraccionamiento de la totalidad de las tierras reclamadas, para no entrar en conflicto con las comunidades vecinas. La escritura está a nombre de la comunidad de Lagunas del Rosario y cada familia recibirá una copia del título.
Por otro lado, un problema grave al que se enfrentan las comunidades huarpes es la escasez de agua. Los ríos San Juan y Mendoza que desembocaban en las lagunas y en el rio Desaguadero ya no llegan hasta las comunidades y si logran llegar, está en condiciones de contaminación y no apta para el consumo y cultivos.
El río San Juan, el más caudaloso de esta provincia, representa un factor muy importante para la producción agrícola de muchas localidades pero también para las comunidades huarpes. A lo largo de su recorrido presenta obras hidroeléctricas que no permiten la normal circulación del rio. Siendo la principal, Embalse Quebrada de Ullum que fue inaugurada en 1980, hoy es un importante embalse que beneficia más que positivamente el desarrollo agrícola en la región. También se ubica el dique José Ignacio de la Roza, que fue construido durante la presidencia de Juan Domingo Perón, siendo el mismo un repartidor del caudal, donde nacen los canales de riego para consumo de la población radicada en el aglomerado del Gran San Juan y uso agrícola en general. En el 2008 se comenzó el llenado de una nueva obra hidroeléctrica, el Embalse Caracoles, ubicado aguas arriba del de Ullum, pero también está en proyecto un nuevo embalse el que recibirá el nombre de "Punta Negra", se ubicara aguas abajo del de Carcoles.
El río Mendoza, cuenta con el dique Cipolletti, con el dique Las Compuertas y con la represa Potrerillos; el primero fue construido por el ingeniero italiano radicado en la provincia Cesare Cipolletti; se inauguró en 1890 y se utiliza como defensa ante posibles crecidas de caudal. En 1993 mediante la ley N° 3.543 se autoriza la construcción del dique Las Compuertas que cuenta con dos diques: fusible y móvil cada uno con sus compuertas, obras de toma con su Canal Moderador, edificios descargador y purga, canal de acceso a la toma, canal aductor y cámaras desarenadoras y de comparto. En 2001 comienza a llenarse la represa Potrerillos ubicada a 1.381 msnm que contó con una inversión de 268 millones de dólares (u.s) y tiene como objetivos regular los caudales del río y dotar de agua potable a la población del Gran Mendoza.
Todas estas obras hídricas, obstaculizan la fluidez de los ríos hasta las lagunas de Guanacache. Los caudales se han disminuidos y se han orientado a las necesidades de los grandes centros poblacionales y agrícolas. Originalmente eran en total 25 lagunas intercomunicadas y con abundantes islas, estas lagunas se encontraban rodeadas de tierra fértil y abarcaban un área de unos 2500 km², desde fines de s. XIX y en la actualidad debido a la sobreexplotación de las aguas de los ríos Desaguadero, Mendoza y San Juan se han ido secando, apareciendo sólo en temporadas de grandes deshielos que acrecientan el caudal de los ríos que la alimentan. Esta sobreexplotación genera que las tierras se vuelvan improductivas y desérticas perjudicando las formas de vidas de las comunidades huarpes. Se dificulta cualquier modo de subsistencia, la cría de animales, la agricultura y la pesca son los más perjudicados. Para agravar su situación, la única agua potable es extraída del subsuelo, pero con la desertificación de la zona, se hace cada vez más escasa y de menor calidad.
Miguel Roque Gil, presidente de una de las comunidades (Junquillal) y miembro del consejo de ancianos, nos dijo: “¿De qué nos sirve la entrega de miles de hectáreas si son prácticamente improductivas y siembran el descontento entre nosotros?” (13)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los Quilmes
Los Quilmes o Kilmeee (significa “entre cerros) son una sociedad originaria de América que pertenecía al grupo de los Diaguitas Calchaquíes del Norte Argentino. Habitaba el oeste de la actual provincia de Tucumán. Se organizaban de manera confederativa y en cacicazgos. Según Antonio Serrano, la población Diaguita se calculaba en las 55.000 personas.
Eran una sociedad agroalfarera con influencia incaica. El cultivo de la tierra, la construcción de los sistemas de riego (represas y acequias) como la preparación del suelo (terrazas de cultivo) eran las actividades principales. En la ganadería se criaban llamas, vicuñas y alpacas. La caza fue muy importante. La recolección de los frutos vegetales (algarroba, chañar) era una ocupación exclusiva durante las cosechas. La actividad artística, ya sea decorativa religiosa o utilitaria ocupó a muchos especialista en cada rubro.
Con la llegada de los españoles, se vieron obligados a presentar una fuerte resistencia a los colonizadores españoles durante los siglos XVI y XVII. La derrota final ante el gobernador de Tucumán, Alonso Mercado y Villacorta, luego del levantamiento del líder quilme Felipe Calchaquí, motiva el traslado de los quilmes. Las mujeres prefieren arrojarse al vacío con sus criaturas en brazos antes de verse sometidas. Los quilmes sobrevivientes fueron trasladados más de 1200 km desde Tucumán hasta la reducción de Santa Cruz de los Quilmes, casi a orillas del Río de la Plata, que devino en la actual ciudad de Quilmes en el Sudeste del Gran Buenos Aires (provincia de Buenos Aires).
Se creían extintos los Quilmes, pero muchos se ocultaron y mezclaron entre las poblaciones descendientes de Europa. De esta manera, sobrevivieron la conquista e incluso se mestizaron. Actualmente habitan la zona comprendida por los pueblos de Colalao del Valle, en Tucumán y Fuerte Quemado, en el límite con la provincia de Catamarca, a lo largo del río Santa María, que corre entre los cordones montañosos del Aconquija y del Cajón.

En la actualidad en la provincia de Tucumán existen dos pequeñas localidades de las cuales la parcialidad quilme es epónima, la Quilmes que se encuentra en la encrucijada de la RN40 con la ruta provincial 357, esto es, unos 12 km al sureste de las ruinas de la antigua Quilmes y el sitio llamado Rincón de Quilmes, unos 20 km al oeste de la actual población tucumana de Quilmes.
Al igual que la comunidad huarpe, cuando se reforma la constitución comienzan a luchar por sus derechos y por su identidad, así obtienen la personería jurídica y pasan a ser reconocidos como un pueblo originario dentro del territorio argentino. Lo que cabe resaltar es que la Comunidad India Quilmes (CIQ) viene luchando por su reconocimiento e independencia desde antes de la reforma constitucional. Muchos de los reclamos realizados se llevaron en forma de protesta hasta incluso en la ciudad de Buenos Aires. Aunque es una comunidad pequeña, la búsqueda de su reconocimiento y libertad la han defendido desde que lo europeos pusieron un píe sobre su tierra y luego, contra el Estado Nacional.
Con la obtención de la personería jurídica, han logrado obtener algunos beneficios importantes. Uno de estos beneficios es la ayuda monetaria en forma de préstamo por parte del Estado para la construcción de un emprendimiento de irrigación para ampliar las áreas productivas de la zona que habitan. Por otro lado, se ven beneficiados al poseer representatividad y poder para organizarse y reclamar por sus derechos.

En el año 2007, la CIQ se organiza para reclamar al gobierno provincial, por el acceso y restitución de esta comunidad a su ciudad sagrada denominada “Ruinas de Quilmes o Fuerte Viejo”. Se exige su devolución y respeto por la significancia que tiene para la Comunidad India Quilmes y, además, porque grandes vestigios culturales y religiosos fueron profanados del lugar. Es así que, durante varios meses de reclamos, desalojos, cortes de rutas y forcejeos, una año más tarde se le concede a la CIQ la concesión del lugar para su cuidado, mantención y guía para turista generando un ingreso extra a la comunidad y a la vez una restitución ancestral. Este hecho causo mucho revuelo, e inclusive el comunero Sergio Condorí fue detenido y muchos perseguidos hasta que la situación se normalizó con el acuerdo entre la CIQ y el gobierno tucumano. (14)
Desde el año 2008 la Comunidad (CIQ) a la altura de Colalao del Valle, Pcia. de Tucumán, sufre varios desalojos. En ése entonces, por orden de un Juez y con papeles “truchos” en manos de una Flia. Terrateniente, más de 40 familias fueron desalojadas de su Territorio. 4 Hectáreas. Arrasaron con sus viviendas, sus cultivos, sus animales, sus árboles. Al menos seis indígenas resultaron heridos y uno de ellos fue detenido en Tucumán en un intento de desalojo que la policía provincial realizó en unas tierras que los aborígenes de la comunidad Quilmes reclaman como propias ancestralmente. Desde esa fecha hasta el 2011, los Quilmes han sufrido muchos enfrentamientos, desalojos y persecución que terminan de forma violenta.
Frente a todo este atropello, una de su voceras, Gloria Yapura nos dijo, “no son sólo 4 hectáreas las que pretende la Orden de este Juez desalojar del todo, sino que van por más de 15.000 hectáreas pertenecientes a las Comunidades Diaguitas Calchaquíes. Tienen mucha razón Nuestras/os Hermanas/os Quilmes cuando dicen que detrás de todo este atropello esta la financiación de Minera Alumbrera Ltda.”. (15)
La falta de agua, (un poco mejorada por el emprendimiento de la comunidad) la escasez de alimento y la persecución han motivado que los más jóvenes migren y abandonen su comunidad. Los trabajos temporales como la zafra, motivan migraciones temporales lo que también perjudica al pueblo porque se quedan sin mano de obra necesaria para la agricultura.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Conclusión
Con la reforma constitucional de 1994, los pueblos originarios en la Argentina pasan a ser reconocidos como naciones integrales del territorio nacional. La adquisición de derechos y representatividad se incrementó, y se enmarcaron en un grupo de reglas que los protegen internacionalmente.
Los derechos y reconocimiento buscado por tanto tiempo se empezó a hacer realidad y a convertirse en soluciones y ayudas. Lo logrado y obtenido en los últimos años no se compara en nada con el período anterior. Pero sin embargo, los esfuerzos y la protección brindada no alcanzan para solventar tanto daño y amenaza a la que se enfrentan las comunidades originarias de la Argentina.
Se incrementó fuertemente el poder jurídico, pero las necesidades básicas siguen siendo pasadas por alto. Con un alto grado de analfabetismo, la desnutrición de los más jóvenes, el estado de abandono y deterioro de sus comunidades, las amenazas y presiones de los terratenientes y grupos mineros, la falta de agua, la expropiación de sus tierras, la lejanía o falta de una buena cobertura médica, la imposición de culturas ajenas y la falta de promoción de su propia cultura como idioma en entidades públicas; generan que la situación de los pueblos originarios no sea tan favorable y en muchos casos perjudicial.
Cabe resaltar que en muchas comunidades nativas se han implementado mecanismos de inclusión y educación de su propia cultura e idioma pero los casos hasta ahora son aislados y su impacto es relativo. El grado de marginación, exclusión y discriminación sigue muy latente en la sociedad argentina, la Inferiorización como la subestimación son conceptos históricos que se han adherido en el común colectivo de la sociedad en contra de los nativos americanos.
Tanto los Huarpes como los Quilmes son dos pueblos que se encuentran ante una situación de reivindicación y construcción de una realidad más igualitaria y positiva. El Estado Nacional ha tomado medidas antes nunca tomadas y que en cierta medida benefician a estos pueblos, pero la realidad es que esos esfuerzos no representan un cambio tan radical para las comunidades originarias y sus penurias no siempre se orientan a las políticas del gobierno. Las necesidades de urgencia no son atendidas con la rapidez que se necesita y muchas veces la despreocupación genera que se agudice la cruda realidad.

 

Citas
(1) http://www.indec.gov.ar/webcenso/ECPI/index_ecpi.asp
(2) CONSTITUCIÓN NACIONAL, Articulo 75 inciso 17, Buenos Aires, Ed. Kapelusz, 2010
(3) CONSTITUCIÓN NACIONAL, Articulo 75 inciso 22, Buenos Aires, Ed. Kapelusz, 2010
(4) http://www.oas.org/dil/esp/tratados_B-32_Convencion_Americana_sobre_Derechos_Humanos.htm
(5) http://www.ilo.org/indigenous/Conventions/no169/lang--es/index.htm
(6) http://www.censo2010.indec.gov.ar/index.asp
(7) FORO DE LA TIERRA, Buenos Aires, 2010
(8) http://www.endepa.org.ar/
(9) http://www.losandes.com.ar/notas/2010/10/11/comunidad-huarpe-lavalle-recibio-escritura-tierras-520335.asp
(10)http://www.desarrollosocial.gob.ar/Uploads/i1/Institucional/8.%20Marco%20normativo.pdf
(11)Entrevista realizada a Miguel Díaz
(12)Entrevista realizada a Eudes Nieves
(13)Entrevista realizada a Miguel Roque Gil
(14) http://www.aporrea.org/ddhh/n128878.html
(15)Entrevista realizada a Gloria Yapura

 

 

 


Bibliografía
Tornello, Pablo; Roig, Arturo; Díaz, Nora y Aguirre, Luis (2011). Introducción al Millcayac: idioma de los huarpes de Mendoza. Mendoza, Argentina: Zeta Editores.
Juan Pablo Echagüe. “Tierra de Huarpes”. Mendoza, Editorial Pauser, 1945.
María Verónica Godoy. “Los Huarpes y su cultura”. Mendoza, Edición Municipalidad de la Cuidad de Mendoza, 1998.
Francisca Rosso de Fazio, “Culturas aborígenes: región cuyo centro oeste argentino: expresiones artísticas, manufactura cerámica prehispánica, recreaciones de originales indígenas”. Mendoza, Ed. Illustrated, 2003.
Jorge Levoratti, “La reducción de los Quilmes: Breve historia de su extinción (1666-1812)”. Buenos Aires, Ed. Tiempo Sur, 2000.
Nicolás Di Giusto. “Ceremonias de Barro”. Argentina, Ed. INCAA, 2011.
Juan Ignacio Quintían. “Andes - Articulación política y etnogénesis en los Valles Calchaquíes. Los Pulares durante los siglos XVII y XVIII”. Salta, Ed. Andes. 2008.
Sandra Sánchez & Gabriela Sica. "Entre águilas y halcones. Relaciones y representaciones del poder en los Andes Centro Sur". Estudios Atacameños, 1994.
http://www.angelfire.com/ar/estadodesitio/indigenas.html
http://es.wikipedia.org

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